Mi todo (Castellano)
- Anna Soler Soler

- 9 dic 2020
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 24 jul 2025

Eres como un pequeño gorrión que vuela libre por el cielo azul y desciende para comer las migas de pan que dejaste al pie de la escalera.
Tu delicadeza, al igual que un brote de azafrán, es tímida y paciente, a la espera de desprender aquello que se ha ido velando. Como resultado: un valor incalculable y conocido como el oro rojo.
Pese a la fragilidad de una hoja tiritando en invierno, eres valiente y constante como el salmón que remonta el río por aguas turbias, remolinos y cascadas, decidido a regresar a su origen.
La belleza que irradias es como la rosa en su germinación y máximo esplendor, con un aroma dulce pero intenso; de un rojo vivo, como los labios de los que tanto presumes; y espinas sutiles, aunque con un tallo robusto y fuerte.
Te guías por la luz de origen celestial, a la que con tu fe te aferras con amor y esperanza. Ves en ella un final lleno de armonía y reconciliación. Sin embargo, para mí, tú eres la luz que ha iluminado el camino, el destello incandescente del que tanto he aprendido y que tanto me gusta observar.
Porqué yo, pese a los obstáculos, también quiero iluminar.



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