El valor que hay en mí (Castellano)
- Anna Soler Soler

- 16 nov 2020
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 25 jul 2025

Era de noche. Sentada en la barra de un pequeño local con estética sesentera, mantenía la cabeza baja mientras escuchaba la lluvia repicar contra los cristales. Mis manos rodeaban una taza blanca rebosante de café humeante. Di un sorbo y fruncí el ceño: me quemé la lengua.
Las cosas no podían ir peor.
La puerta chirrió. Un hombre moreno entró empapado, con paso apresurado. Llevaba una cazadora negra, tejanos, y una mirada tan directa que me obligó a desviar los ojos, ruborizada.
Escuché sus pasos húmedos acercándose. Se sentó a mi lado, pidió un whisky y, tras un breve silencio, se giró hacia mí.
—¿Un mal día? —preguntó.
—Bueno… digamos una mala vida —contesté, sin ganas—. Nunca me he sentido valorada…
Soltó una leve sonrisa.
—La vida… —dijo, girando lentamente el vaso entre los dedos—. Hace unos años estaba como tú. Me había dejado mi pareja, me despidieron, apenas tenía dinero… Pero entonces alguien me dijo algo que no he olvidado.
Hizo una pausa.
—“Que no te valoren no significa que no tengas valor.”
Escuché embobada durante largos minutos cómo esa frase le ayudó a reconstruirse.
—Recuérdala —dijo, apurando el último sorbo.
Mis ojos relucían al ver cómo se iba, inspirada para crear algo nuevo.
¿Alguna vez una frase te cambió la perspectiva? Me encantaría leerte en comentarios.



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